Una de las preguntas más frecuentes en la primera consulta es qué tratamiento corresponde. La respuesta tiene un orden que conviene respetar: primero el diagnóstico, después el tratamiento.
Una escalera que no se sube por turno
Los tratamientos de fertilidad suelen presentarse como escalones: se empieza por el más sencillo y, si no funciona, se pasa al siguiente. Esa escalera existe, pero el camino de cada persona lo define su diagnóstico. Hay situaciones en las que subir escalón por escalón solo suma meses y desgaste, porque los estudios ya muestran que lo indicado es un tratamiento de alta complejidad. Y hay otras en las que el tratamiento más sencillo corrige el problema de base y con eso alcanza.
Dónde ocurre la fecundación
Esa es la diferencia central. En la baja complejidad, el encuentro entre el óvulo y el espermatozoide ocurre dentro del cuerpo: las relaciones programadas, la estimulación de la ovulación y la inseminación intrauterina acompañan y mejoran ese proceso natural. En la alta complejidad, la fecundación ocurre en el laboratorio: en la fertilización in vitro se estimulan los ovarios, se obtienen los óvulos, se fecundan y el embrión se transfiere al útero. Lo expliqué paso a paso en cómo es un ciclo de FIV/ICSI.
Qué necesitamos saber para elegir
Para definir el tratamiento evaluamos la reserva ovárica, la ovulación, las trompas, el útero, el espermograma de la pareja si la hay, la edad y el tiempo de búsqueda. La edad pesa en todas las decisiones, y lo desarrollé en ¿existe una edad óptima para buscar embarazo?. Con ese diagnóstico, cada persona sale de la consulta sabiendo por qué le proponemos un tratamiento y no otro.
Leé la nota completa
En el sitio de Embrya Fertility describimos cada tratamiento de baja y alta complejidad, cómo elegimos entre ellos y qué mejoras pueden sumarse según cada caso.
Tratamientos de fertilidad: cuáles existen y cómo elegimos el tuyo — Embrya Fertility
Dr. Lucas Almoño — Director de Equipo Embrya Fertility

